
Un aire de mejor calidad mejora el bienestar: un humidificador puede marcar la diferencia
Una humedad adecuada influye mucho en cómo se percibe el ambiente de una habitación. Con un nivel más estable, el aire se siente más agradable, y tanto el sueño como las plantas y el hogar disfrutan de mejores condiciones.
En épocas en las que se utiliza más la calefacción y el aire interior se vuelve más seco, un humidificador puede ayudarte a mantener un nivel más estable, preferiblemente entre el 40 % y el 60 %, para disfrutar de un ambiente interior más confortable.

¿Cuál es la humedad «adecuada»?
El nivel adecuado puede variar ligeramente. Para muchas personas, una humedad relativa de entre el 30 % y el 60 % resulta cómoda. En invierno se recomienda un nivel algo más bajo, entre el 30 % y el 45 %. Se trata de encontrar el equilibrio, ya que una humedad demasiado alta durante mucho tiempo tampoco es lo ideal.
Una regla general es empezar con un nivel moderado y ajustarlo según sea necesario. Si se forma mucha condensación en las ventanas, puede ser conveniente reducirla un poco.
Referencia: página web de LHL.
Con los humidificadores de Wilfa puedes configurar y ajustar fácilmente el nivel de humedad deseado.

Datos sobre la humedad
La capacidad del aire para retener humedad depende, ante todo, de la temperatura. Cuanto más caliente está el aire, más vapor de agua puede retener. Por eso, la humedad del aire en las zonas cálidas y tropicales puede llegar a ser tan alta que cuesta respirar, casi como si el aire estuviera saturado de vapor, y la piel se nota ligeramente pegajosa.
La humedad relativa (HR) describe hasta qué punto el aire está «lleno» de humedad a una temperatura determinada, en comparación con la cantidad máxima que puede retener antes de que el exceso se convierta en gotas de agua. Cuando el aire ya no puede retener más humedad,
se forma condensación y entonces decimos que la humedad relativa es del 100 %.
Cuando la HR alcanza el 100 %, el agua puede depositarse en forma de condensación sobre superficies frías. En las viviendas, esto puede suponer un problema si la humedad se acumula en el interior de la estructura, por ejemplo, en las paredes, en las paredes del sótano o bajo el tejado. Con el tiempo, puede aumentar el riesgo de daños por humedad y crear condiciones propicias para el moho.
Al mismo tiempo, el cuerpo se encuentra mejor cuando la humedad del aire no es demasiado baja. El aire seco puede contribuir a que tanto las mucosas como la piel se resequen. Para muchas personas, un nivel de humedad relativa de entre el 40 % y el 60 % resulta el más agradable.
Fuente: Asociación Nacional del Corazón y los Pulmones (LHL).


