ProBaker: lo mejor, no solo «suficientemente bueno»
Optimizado en todas las etapas
¿Cómo consiguen los profesionales hacer masas tan mucho mejores que las que hacemos tú y yo?
Esa fue la pregunta que dio inicio a todo el proceso de Probaker. Queríamos una máquina que facilitara la obtención de la masa perfecta, una y otra vez.
Para conseguir el mismo resultado que los profesionales, decidimos colaborar con quienes se dedican principalmente a la elaboración de masas. Junto con el Equipo Nacional Noruego de Panaderos y Pasteleros, identificamos qué características eran las más importantes para obtener el mejor resultado posible, y cuáles son los retos a los que uno se enfrenta a menudo en el proceso de horneado.
Una combinación que ofrece un resultado perfecto
Junto con Bakery el Equipo Nacional de Pasteleros, hemos conseguido eliminar problemas típicos como que el gancho amasador no recoja toda la masa, que la máquina se mueva mucho durante los amasados más intensos, que la masa se suba por el gancho amasador o que resulte difícil añadir ingredientes sin derramarlos.
Una solución es que tanto el bol como el gancho giren. Un gancho y un bol giratorios permiten amasar la masa de forma controlada y más suave. Al mismo tiempo, garantizan que se incorporen todos los ingredientes y dejan espacio para añadir más mientras la batidora está en marcha, sin que se derrame nada. Pero el proceso hasta lograr la interacción perfecta ha llevado tiempo. Con solo tres milímetros de separación entre el bol giratorio y el batidor, se necesitan muchos ajustes precisos antes de que el resultado sea perfecto.
Pequeños ajustes que marcan una gran diferencia
Durante el proceso, también se probó a fondo su capacidad. Normalmente, los robots de cocina se prueban con las masas más habituales, como, por ejemplo, la masa de pan. Pero con un motor inspirado en las máquinas industriales, elevamos el listón para Probaker y no nos dimos por satisfechos hasta que fue capaz de manejar sin problemas incluso las masas más pesadas, como la famosa masa de brioche.
Para que el robot de cocina fuera lo más estable posible, el motor se colocó también más abajo de lo que es habitual en el mercado actual. Esta ubicación hace que Probaker se mantenga firme como una roca incluso durante los trabajos de amasado más intensos.
El proceso ha implicado innumerables bocetos en la mesa de dibujo y horas en el banco de pruebas, y han sido todos esos pequeños ajustes los que, al final, han marcado la gran diferencia.
¡Estamos orgullosos de poder presentar por fin la Probaker al mercado nórdico! Buena suerte con la panadería y la cocina.
Dato curioso: se tardó seis meses solo en dar con el grosor adecuado para la varilla de la batidora de ProBaker.