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Aprende con el equipo nacional de Baker a preparar una base de pizza fina y crujiente

Cómo hacerlo:

  1. Pon todos los ingredientes, excepto el aceite, en el bol de amasado.
  2. Amasa la masa con el gancho amasador durante 2 minutos al 20 % de velocidad.
  3. Aumenta la velocidad al 60 % y amasa la masa durante 10 minutos. Cuando queden 2 minutos, añade el aceite poco a poco mientras la máquina sigue funcionando. La masa debe quedar elástica y con buena consistencia.
  4. Corta la masa en 8 porciones de unos 175 g cada una y dales forma redonda. Colócalas en una bandeja y cúbrelas con film transparente.
  5. Deja que la masa fermente a temperatura ambiente durante 1-2 horas (o hasta que doble su volumen).
  6. Espolvorea bien la encimera con sémola y forma un borde con las yemas de los dedos. A continuación, estira con cuidado hasta que la pizza tenga el tamaño deseado y coloca la masa en una pala para pizza. También se puede utilizar un rodillo y papel de horno.
  7. Añade los ingredientes y el queso al gusto.
  8. Hornea la pizza a la máxima temperatura que alcance el horno (normalmente entre 250 y 300 °C). Para obtener los mejores resultados, se recomienda utilizar una piedra para pizza o una chapa de acero para pizza precalentadas.

También se puede hornear la pizza directamente sobre una bandeja de horno precalentada. El tiempo de cocción variará en función del horno y del método de cocción. La pizza estará lista cuando la masa esté firme al tacto y el queso se haya dorado.

¡Consejo!

Prueba la fermentación prolongada. La fermentación prolongada ayuda a que la masa se desarrolle más y, como resultado, la masa no se retrae tanto al darle forma. La fermentación prolongada también contribuye a un mejor desarrollo del sabor y a una masa más fina con grandes burbujas de aire.

Procedimiento: Para una fermentación prolongada, se reduce la cantidad de levadura a la mitad (10 g). Una vez cortada la masa en porciones redondas y cubierta, mételas en la nevera durante al menos 8 horas. La masa se conserva bien durante varios días en la nevera.

¿Te parece que la receta es demasiado grande? No dudes en utilizar la mitad de la masa para hacer focaccia o una barra de pan. También puedes reducir la receta a la mitad.

Para preparar una salsa de pizza sencilla, se recomienda mezclar una lata de tomates con un poco de cebolla, sal y pimienta. A continuación, tritura la mezcla hasta obtener una masa fina con una batidora de mano o una licuadora.